Kameyo

Perfil

Vida y obra de un servidor, seguida de:

Palabras de dibujante


Retrato

Datos útiles del susodicho

Nació un 21 de marzo de 1966, de casualidad, porque no largaba el llanto, y el doctor a cargo lo daba por muerto. Pero una partera que andaba por allí probó poniéndolo en fuentones calientes y fríos alternadamente, pinchando talones y orejas con agujas... y entre tanto alboroto vinimos al mundo de pura casualidad, a las 11:45 de la mañana. La partera autora de aquella proeza se llama Ema.


Sus padres se separan cuando el niño tenía 3 años. Su mamá se va a vivir con su madre —o sea, mi abuela— quien los recibe con amor y cuidados, viviendo allí, en Fisherton, oeste de Rosario. Su abuela tan amada se llamaba Ema.


Estudia el primario en el barrio Fisherton, en la escuela Stella Maris, donde recibe sus conocimientos artísticos primarios, y su mamá lo envía a clases de dibujo a la edad de 7 años, con maestras particulares que lo inician en el dibujo, el cual el niño tempranamente utiliza para satirizar a sus compañeritos de grado, recibiendo algún que otro golpe de los que no gustaban de ser molestados.

Así es que su madre se encapricha en mandarlo al Superior de Comercio, colegio de gran exigencia que se caracterizaba por su rigidez, teniendo un amplio programa de estudios que incluía 17 materias y se cursaba hasta los sábados a la mañana.


Cabe acotar que el susodicho odiaba el colegio y, después de soportar los cursillos de ingreso en verano con saco y corbata, decide copiarse a más no poder en el examen de ingreso para poder seguir su sueño de ir a un colegio técnico donde probablemente dibujaría más que números contables. Es así que, a pesar de la manera grotesca con que se copiaba para que lo echaran, ingresa con 4,25 en

Matemática y 4,35 en Lengua (algunos tenían 10 en Lengua y 3,95 en Matemática y los bochaban)... y se quiere matar...


Así fue que trató de superar como fuera el secundario, llevándose todas las materias posibles, pero la rigidez maternal hizo florecer la garra para dejar de lado las obligaciones, yéndose todo el día de la casa... y peleándose al regresar con toda la familia.


Llegando a la etapa final del colegio secundario, o sea 4º y 5º año, se gana el odio de la profesora de Química, quien lo manda a marzo directamente desde principio de año. Esto es utilizado por el joven para poder dibujar en clase; así es como tiene previas aún hoy, Química de 4º y 5º, Estadística y Matemática. ¿Cabe alguna duda de que el pibe tiene problemas con los números?


Kameyo dibujando

Pero el colegio secundario tiene lo mejor, que es el viaje de egresados, y así es como su madre le paga el viaje que lo trae al paraíso. Después de esto nada más que belleza podría recordar. Fotea sólo paisajes porque se llevaba muy mal con los bochos que tenía de compañeros (quienes hoy son todos abogados, doctores, contadores, jueces...) y vuelve enloquecido de lo que había conocido.


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